El Cabrero es una de las personalidades más significativas del mundo del flamenco. El nombre artístico le viene dado debido a que con apenas seis años tuvo que abandonar la escuela para ayudar a su padre en el cuidado del ganado. Hoy en día, pesar del éxito del que disfruta, se niega a abandonar el oficio.
Su cante se caracteriza por la sobriedad, la autenticidad y por unas letras combativas en las que proyecta su apasionado temperamento.
La imagen está tomada en el año 2009, en el Centro Cultural Paco Rabal de Madrid.